La sala del hospital: buscando los signos de la enfermedad

En el momento de su inauguración, el Pabellón de Sant Rafael tenía veintiocho camas. Hasta los años sesenta del siglo pasado, la actividad asistencial se concentraba en una única sala.

En este espacio único tenía lugar la relación personal entre el médico y el paciente. 
Junto con las explicaciones que podía dar el paciente, el profesional exploraba el cuerpo e interpretaba expresiones fisiológicas de los órganos. De este modo, podía recopilar datos gracias al instrumental médico y llevar un registro objetivo, destinado a ser compartido y estudiado por otros profesionales.