Un chico en la fachada

La del altar no es la única escultura remarcable del Pabellón de Sant Rafael. Uno de los ocho hijos de Lluís Domènech i Montaner, Ricard Domènech i Roura, murió de una bronconeumonía el 1915, mientras se estaba construyendo el Pabellón de San Rafael. Aún era muy joven, veintitrés años, y justo había acabado la carrera de farmacéutico. Para honrar su memoria, Domènech pidió al escultor Eusebi Arnau que representase el San Rafael que acompaña Tobías en la fachada del pabellón con el rostro de Ricard.